miércoles, 10 de junio de 2009

La delantera de cristal

De izqda. a dcha., Agüero, Diéguez, Loren, Pereda y Segurola.


A lo largo de sus más de cien años de vida, el Sevilla Fútbol Club ha combinado momentos de extraordinaria eficacia goleadora con etapas prolongadas de angustiosa sequía ante la puerta rival.

Históricamente, los picos de gloria disfrutados por el sevillismo están asociados al poder demoledor de grandes delanteras, más que a la seguridad defensiva de nuestra escuadra. Así, mientras que equipos de talla mundial como el Inter de Milán, el Estudiantes de la Plata y el Liverpool, o en España, el Valencia, el Deportivo de la Coruña y el Betis, han disfrutado de sus mejores triunfos fundamentados en la solidez defensiva, nuestro Sevilla se alinea entre los clubes cuyo éxito deportivo ha estado basado, con carácter principal, en la capacidad anotadora de su vanguardia.

Recordemos, así, en primer término, a la “línea del miedo”, aquel quinteto formado por Escobar, Spencer, Kinké, León y Brand, creadores de la admirada escuela sevillista de fútbol, injustamente despojados en los despachos del galardón copero de 1.921, primero que debió subir a las vitrinas hispalenses.

De izqda. a dcha., Escobar, Spencer, Kinké, León y Brand.


Inmediatamente después, la delantera “stuka”, compuesta por López, Pepillo o Torróntegui, Campanal, Raimundo y Berrocal, campeones de España en 1.939, y subcampeones ligueros en 1.940, responsables asimismo de las mayores goleadas registradas en la estadística nervionense, como aquel célebre 11 a 1 frente al F.C. Barcelona.

De pie, de izqda. a dcha., Ricardo, Félix, Guillamón, Campanal, Fede y López.
Agachados, en el mismo orden, Alcázar, Villalonga, Berrocal, Torróntegui y Raimundo.


A la “stuka” le sucedería otra delantera de postín, integrada por López, Arza, Araújo, Herrera y el recientemente fallecido Campos, campeones de liga bajo la batuta de Ramón Encinas, en la primavera de 1.946.

De pie, de izqda. a dcha., Alconero, Antúnez, Eguiluz, Busto, Joaquín y Villalonga.
Agachados, en el mismo orden, Arza, López, Araújo, Herrera y Campos.


Después, en los años setenta, Scotta, Montero y Bertoni, y en la actualidad, los vigentes tricampeones europeos, Kanouté y Luis Fabiano, con Jesús Navas y Adriano o Diego Capel, como fieles y generosos ayudantes.

Por el camino también grandes atacantes individuales como Liz, como Pepillo, el melillense, Baby Acosta, Polster, Zamorano, Suker y algunos otros más.

Sin embargo, a finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta, una singular delantera sevillista causaba furor en las canchas españolas.

Ciertamente, no logró ningún éxito deportivo en forma de títulos, pero sí dejaría honda huella en la memoria del aficionado, con el recuerdo de asombrosas goleadas al Real Madrid, Athletic de Bilbao, Valladolid, Betis o Atlético de Madrid.

Me estoy refiriendo a la “delantera de cristal”, apelativo que hacía razón a la finura, brillo y delicadeza del juego que practicaban sus componentes, al servicio de aquella maquinaria engrasada que era el Sevilla de Luis Miró.


Agüero, Diéguez, Antoniet o Loren, Pereda y Szalay.

O lo que es lo mismo, un paraguayo, un argentino, tres españoles y un húngaro, jugadores todos ellos extraordinarios, poseedores de una técnica exquisita, que forman parte de la leyenda más imperecedera del equipo de Nervión.

Era aquel Sevilla un equipo que estrenaba medias blancas con vueltas rojas, camiseta y pantalón inmaculados, escudo aún bordado sobre el pecho, en el que Marcelo Campanal apuraba sus mejores reservas de fuel, y que respiraba oxígeno puro en las piernas de aquella dupla central, percal y seda a partes iguales, que integraban Achúcarro y Manolito Ruiz-Sosa.

Era también aquel Sevilla que empezaba a olisquear las miserias económicas de un estadio a medio construir, y que doblaba la esquina de una transición casi eterna por el limbo futbolístico, sin gloria, sin títulos, sin esperanza casi, que llevó a una vulgarización institucional que por poco lo iguala a sus enemigos más débiles.

Aquellas estrellas apenas duraron juntas un año. Agüero fue traspasado al Real Madrid, Pereda y Szalay al F.C. Barcelona. El rondeño Loren finiquitaba su segunda etapa sevillista, tras su paso por el Granada. Al poco se despedía Campanal y el coriano Ruiz-Sosa tomaba rumbo a la ribera del Manzanares, como el pujante Paco Gallego hacía lo propio hacia las Ramblas barcelonesas.

Sin embargo, cuántos niños -¿verdad pregonero Barbeito?- soñaban con emular a aquellos héroes, cuántos goles de barrio cantados en nombre de aquellas figuras, cuántas remembranzas de otros tiempos parecían desfilar de nuevo ante los ojos de nuestra impávida gente.

Con ellos, con la delantera de cristal, volvió el espectáculo al Ramón Sánchez-Pizjuán, y la certeza de la victoria, como en los gloriosos cuarenta, o hace tan sólo unos años, con la sola incógnita, eso sí, para nuestros parroquianos, de si aquellos superclases serían capaces de mantener cada domingo su particular “tarifa plana” de cuatro goles la jornada.

13 comentarios:

  1. Si alguien quiere un reseña de lo que han sido las delanteras del Sevilla Fútbol Club, a partir de ahora que consulte este post.

    ¡Sólo le falta el vídeo con los goles! (je, je)

    Ejemplar.

    ResponderEliminar
  2. gran post hermano,como todos los que aqui pones,me encanta tu blog ¿te lo habia dicho ya? bueno por si las moscas,es bueno recordartelo,te leo a diario y me instruyo en la historia de nuestro equipo,gracias por tu gran labor documentativa en sevillista que haces a diario y gracias por todo hermano,un abrazo de todo corazón.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Papi, te lo agradezco y te lo tengo en cuenta, aunque ahora lo prioritario es que te cuaje alguna de las cosillas que tienes por ahí y te vengas arriba. Te necesitamos con más ánimo y fuerzas que nunca. Un abrazo, hermano.

    ResponderEliminar
  4. Dices que "Era aquel Sevilla un equipo que estrenaba medias blancas con vueltas rojas..."

    Yo no soy supersticioso, pero entre los seviliistas hay quien dice que hasta que no han vuelto otra vez las medias negras, no hemos vuelto a ver los títulos. En fin...

    Manolo Galán.

    ResponderEliminar
  5. Bienvenido Manolo, creo que es la primera vez que te animas a dejar comentarios. Yo estoy contigo, las medias negras son las del éxito. Empezamos con las blancas (inmaculadas, sin vueltas rojas) en nuestra participación en la máxima competición continental, allá por el otoño de 1957. Luego pasamos a las blancas y rojas, pero a finales de los sesenta, coincidiendo con nuestro primer descenso después de 30 años, en una temporada de retorno a las medias negras (con vueltas blancas), se desterraron hasta que las recuperamos para el centenario. Yo las prefiero negras, pero las otras son las de mi infancia, y eso siempre cuenta. Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Hola Compañero ¡

    Te escribo para comunicarte que hemos enlazado tu blog a nuesta blogosfera, por si tienes a bien enlazarnos en la tuya.

    http://www.degranito.blogspot.com/

    Muchas gracias y recibe un fuerte abrazo
    Michelangelo

    ResponderEliminar
  7. Pues yo no soy nada supersticioso, entre otras cosas porqe eso da muy mala suerte :D, pero después de lo vivido con las medias negras me parece a mi que las blancas nos dan malfario, tan es así que cuando jugamos contra Osasuna o contra el Mallorca y no hay más remedio que ponese de nuevo esas medias, me vuelven los antiguos fantasmas,.
    Aunque como bien dices son las medias de nuestra vida.
    Felicidades por el post.

    ResponderEliminar
  8. Con esa delantera de cristal,comence a ir al sNCHEZ PIZJUAN,inolvidable,mut santin campanal valero,ruiz-sosa achucarro,aguero dieguez antoniet pereda y szalay.Efectivamente no ganamos nada,pero daba gusto ir al campo sabiendo que ibamos a golear.

    ResponderEliminar
  9. Gran documento, una vez más.

    Coincido, como supongo la mayor parte del sevillismo, en lo de las medias negras. No ya por el tema de la superstición (que también), sino porque además estéticamente queda mejor.

    Hoy día veo un partido del Sevilla con las medias blancas y... que no, que no.

    Saludos a todos.

    ResponderEliminar
  10. Desde el punto de vita estético, sin duda las medias negras son infinitamente superiores al menos para mí claro.

    ResponderEliminar
  11. En plata y por derecho. Las medias blancas:
    son gafe
    dan malfario
    tienen el "seniso"

    ResponderEliminar
  12. la delantera de cristal autentica es la del atletico de madrid

    Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya, Carlsson y Escudero

    firmado un madridista.....

    ResponderEliminar
  13. Con esta delantera empece a ir al futbol.El equipo era:Mut;Santin,Campanal,Valero;Ruiz-Sosa,Achucarro;Aguero,Dieguez,Antoniet,Pereda y Szalay.

    ResponderEliminar

Se ha producido un error en este gadget.